INFORME
ESPECIAL INSEGURIDAD: CONSEJOS DE LA POLICIA FEDERAL
Los
diez tipos de robo más comunes y cómo prevenirse
En la Capital se denuncia un robo cada 4 minutos · Qué
hacer para reducir los riesgos de ser otra víctima
DETENIDO. El hombre robó y escapaba después de un tiroteo.
Fue en abril del año pasado, en Pavón y Catamarca. ¿Quién
no conoce a alguien que sufrió un robo? Sólo en la Capital,
las víctimas durante el año pasado fueron 12 de cada 100
personas, según una encuesta del Ministerio de Justicia, que
también indica que más del 80 por ciento de los porteños
tienen miedo, porque suponen que pueden ser los próximos asaltados.
Los robos y los
hurtos representan el 70% de los delitos. Son muchos y tienen muchas formas.
Según las últimas estadísticas de la Policía
Federal, en la Capital hay un promedio de 326 denuncias por día:
casi una cada 4 minutos. La Policía dice que reducir el riesgo
depende mucho de la actitud de las potenciales víctimas. Y que
a mayor precaución hay menor riesgo.
A partir de consultas
al Ministerio de Justicia; y a las divisiones Robos y Hurtos y Comunicación
Social de la Policía Federal, Clarín trazó un decálogo
de los robos más comunes. Y una lista con las recomendaciones para
prevenirse. También hay consejos generales: no comprar armas ni
resistirse. Y hacer la denuncia.
El arrebato es el tipo de robo más frecuente, aunque no siempre
las estadísticas lo reflejan porque pocos casos se denuncian (sólo
uno de cada tres). La tentación típica son las carteras
y los bolsos, que de un súbito tirón cambian de mano. Es
una modalidad clásica del microcentro y las calles comerciales.
También se dan en los trenes, sobre todo en verano, cuando las
ventanillas están abiertas.Consejos: Llevar bolsos y carteras apretados
contra el cuerpo. No ir con mucho dinero, y llevarlo encima.
De los datos elaborados en la encuesta que en el 2000 realizó la
Dirección de Política Criminal (que depende del Ministerio
de Justicia) surgió que el caso más típico del robo
violento reúne estas características: lo cometen ladrones
armados que van de a dos, y las víctimas son personas que van caminando
tranquilamente por la calle. El asalto ocurre de noche, y las víctimas
sufren el robo del dinero que llevan. Como en las otras modalidades de
robos con armas, el nivel de denuncia es bajo: apenas llega a un 35 por
ciento.
Consejos: "Hay que tratar de evitar las calles oscuras o mal iluminadas,
aunque haya que dar un rodeo para llegar a destino", apuntan los
especialistas.
Las "salideras" de los bancos se volvieron muy frecuentes en
los últimos tiempos. Muchas terminan en forma trágica. Los
ladrones "marcan" adentro a quienes sacan dinero y después
los asaltan en la calle: con armas o con el método del arrebato.
También es posible que los sigan varias cuadras en un coche o en
una moto, o les roben en un taxi. Las víctimas más fáciles
suelen ser los jubilados que salen de cobrar.
Consejos: Si se puede, resolver las transacciones dentro del banco. Retirar
poca plata y no exhibirla. No tomar taxis frente a los bancos: es mejor
caminar unas cuadras.
Un caso típico y muy habitual, según la Policía:
alguien se sienta en una mesa de un restorán o una confitería
y cuelga distraídamente el saco o la cartera en el respaldo de
la silla. El punguista, que está sentado espalda con espalda, aprovecha
la oportunidad sin que la víctima pueda advertir nada en ese momento.
Los asaltos en los restoranes también se volvieron comunes en los
últimos años.
Consejos: Tener siempre los sacos y las carteras a la vista. Llevar poca
plata y evitar las alhajas caras
La modalidad es común en los barrios de la Capital y del conurbano:
una banda de ladrones sale de "ronda" y espera que alguien llegue
a su casa para sorprenderlo. La situación se presta especialmente
cuando alguien está entrando el auto al garaje. A veces, los ladrones
actúan cuando la víctima sale a sacar la basura. O está
lavando el auto con la puerta de la casa abierta. Una tentación
son las obras, con los albañiles entrando y saliendo. El riesgo
en los robos "al voleo" es grande: los asaltantes suelen meterse
en las casas. Muchos asaltos con rehenes comienzan así.
Consejos: Dar una vuelta manzana si, al llegar, en la cuadra hay alguien
sospechoso. Si no se va, llamar a la Policía.
Los lugares más peligrosos para los automovilistas son las barreras
y los semáforos. En las avenidas, los ladrones, que en estos casos
acostumbran a andar en moto, suelen elegir los autos que están
parados en la segunda o tercera fila, y quedan atrapados. Muchas veces,
los asaltantes se acercan al auto, apenas se levantan la remera y muestran
el arma en la cintura, para que todo ocurra con disimulo. También
son comunes los arrebatos de objetos que están en el asiento del
acompañante.
Consejos: Viajar con las ventanillas levantadas y las puertas trabadas.
No parar cuando alguien haga señas o comentarios como "lo
chocaron".
Son comunes los asaltos a choferes. Pero también existen los falsos
taxistas que usan los autos (normalmente los alquilan) para cometer robos
contra los pasajeros. Lo habitual es que alguien -un cómplice-
suba repentinamente al coche después de que el taxista le haga
algún tipo de seña desde el auto. Ultimamente aparecieron
autos que en la puerta tienen una falsa leyenda de radiotaxi. La gente
los toma porque les inspiran confianza, pero muchas veces igual termina
asaltada.
Consejos: Al subir, chequear que las puertas estén trabadas, o
hacerlo uno mismo. Bajarse ante un cambio imprevisto de ruta y no tomar
el taxi que viene detrás.
Cuando las casas quedan solas -por varios días y hasta por una
noche o unas pocas horas- hay peligro de robo. Los casos recrudecen en
esta época del año, y a lo largo de todo el verano, por
las vacaciones. Estos robos también son comunes en la costa, donde
las casas quedan muchas horas vacías cuando la gente va a la playa.
Los ladrones suelen entrar por la terrazas, o forzando puertas y ventanas.Consejos:
Tratar de evitar que circule la información sobre el tiempo que
va a estar afuera. Intentar que no se acumule la correspondencia (pedirle
a algún vecino que la retire). Las rejas son un elemento disuasorio.
Los robos a usuarios de cajeros automáticos se hicieron muy comunes
al ritmo del crecimiento de la red en los últimos años.
Muchas veces los ladrones esperan a la víctima, la asaltan en el
taxi que tomó, la golpean, la obligan a revelar la clave de la
tarjeta y le vacían las cuentas. O la llevan otra vez a un cajero
para que haga la operación. En otros casos, directamente esperan
que salga y le roban el dinero que acaba de retirar. El año pasado
hasta hubo secuestros rápidos para robar en cajeros.
Consejos: Tomar precauciones al subir a un taxi. Reducir las visitas nocturnas
al cajero y tratar de llevar la tarjeta encima la menor cantidad de veces
posible.
Ocurre muy seguido en el microcentro, o en lugares donde se junta mucha
gente: la víctima camina desprevenida y alguien, como de casualidad,
la choca. Enseguida aparece otra persona que finge ayudarla, pero en realidad
se trata de un punguista que lo que hace es robarle la billetera. A tono
con el ámbito, es normal que los ladrones estén vestidos
de traje. Una variante son los "mostaceros": uno mancha a la
víctima (usualmente con mostaza, de ahí el nombre), y el
que viene atrás aprovecha su desconcierto para robarle.
Consejos: Cruzarse de vereda si aparece alguien sospechoso. Y no pararse
ante cualquier situación extraña.
Fuente: Clarín Digital, 10/01/01, Por Leonardo Torresi
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